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La sexualidad está discapacitada

“Cada cuerpo tiene su armonía y desarmonía. En algunos casos la suma de armonías puede ser casi empalagosa. En otros el conjunto de desarmonías produce algo mejor que la belleza”
Mario Benedetti “Teoría de Conjuntos”.

En los últimos años hemos asistido a importantes avances en la realidad cotidiana de las personas con discapacidad. Gracias a transformaciones en las convicciones sociales y en la conciencia colectiva, se trabaja para fomentar que las personas con capacidades funcionales diferentes (ya sean motrices, sensoriales o intelectuales) formen parte activa de la vida social; saliendo del duro aislamiento tradicionalmente asignado y reivindicando sus derechos.

En este camino, todavía existen muchas asignaturas pendientes, entre ellas, la sexualidad ¿Por qué sigue siendo un tema tabú hoy en día? ¿Por qué a la sociedad le cuesta tanto reconocer que TODAS las personas estamos preparadas física, psíquica y socialmente para vivir y desarrollar nuestra sexualidad?

Los seres humanos somos seres sexuados, desde el momento en que nacemos hasta el final de nuestras vidas. La sexualidad conforma una parte esencial de nuestro desarrollo psico-social,
que vivida satisfactoriamente, es una fuente de felicidad, salud, y placer. Actúa como principio de equilibrio y bienestar, generando actitudes positivas hacia uno mismo y hacia los demás, potenciando la personalidad, la comunicación y la afectividad. Hablar de calidad de vida, autonomía o bienestar implica hablar de sexualidad.

En un mundo donde impera el culto al cuerpo, donde la erótica se viste de esculturales figuras de medidas imposibles, y en el que las relaciones sexuales se reducen a su forma coital, heterosexual, falocentrista y romántica, no podemos más que afirmar, que en este mundo en el que vivimos la sexualidad está discapacitada.

Este conglomerado de rígidos estereotipos sexuales que alimentan día a día los medios de comunicación, la industria del espectáculo y la cultura dominante, afecta directamente a nuestras vidas y a nuestras relaciones, aportándonos una buena ración de inseguridad, insatisfacción y fracaso a la hora de vivir la sexualidad positivamente.

El modelo de sexualidad que predomina en nuestras  “sociedades desarrolladas” excluye tácitamente a toda persona que se aleje de estos cánones. Diversidad en peso, talla, color, edad o capacidad motriz quedan en el extrarradio de lo erótico, reduciendo cruelmente este hermoso concepto, y haciendo de la erótica un arma discriminatoria para el grueso de la población.

Empiezan a surgir iniciativas para la superación de estos  obstáculos. Desde algunos colectivos y asociaciones se trabaja para que las personas con discapacidad” reciban educación sexual. Aparecen iniciativas artísticas que amplían nuestro concepto de lo erótico y hacen visible la sensualidad de mujeres y hombres con discapacidad manifiesta, como los fotográfos Rasso Bruckert (de Alemania) y Belinda Mason (de Australia) participantes en la IV Edición del Festival de Artes Integradas Escenamobile, realizando una muestra denominada “Erotismo y discapacidad”.

En el cine también podemos encontrar propuestas innovadoras con respecto a la visibilización de la sexualidad en la discapacidad. Películas como ‘Nacional 7’ (Jean-Pierre Sinapi, 2000) ‘Gaby, una historia verdadera’ (Luis Mandoki, 1987) o ‘The Cake Eaters’ (Mary Stuart Masterson, 2007) nos hablan sin tapujos de la importancia de la sexualidad en la diversidad funcional. También en el género documental encontramos obras como ‘Almas con sexo’, rodado en España y Dinamarca, en el que se muestra cómo personas con discapacidad viven su sexualidad y sus relaciones afectivas o el reciente proyecto documental “Yes, we fuck”.

A pesar de que en los centros, residencias y fundaciones, suelen obviar las necesidades sexuales de sus usuari@s, cominezan a surgir iniciativas que abordan el desarrollo sexual, destinando fondos para cubrir estas necesidades. Existen propuestas a nivel europeo (Suiza, Holanda y Dinamarca) donde en determinados centros, se ofrece asistencia sexual para personas con diversidad, regulando y dotando de formación a la figura del/la asistente/a sexual. A nivel privado, en el estado español podemos contratar servicios especializados. Estas propuestas, en ocasiones son muy criticadas e incluso a veces censuradas.

Todavía queda mucho camino por recorrer para que la sexualidad se entienda como algo natural, positivo y necesario. Por eso es importante abordar el tema con madurez, sin caer en tópicos o disfrazarlo de romanticismo y por supuesto, salir del enfoque médico desde con el que se trata mayoritariamente.

Aun se han de destruir barreras arquitectónicas, pero sin olvidar que también existen muchas barreras actitudinales que dificultan (puede que incluso más) el desarrollo emocional,
personal y social. Muchas veces éstas vienen por parte de nuestro entorno más inmediato (familia, amigos, educadores y profesionales).

Para liberarnos de todos estos obstáculos, es necesaria la implicación colectiva, empezando por uno mismo, pasando por los movimiento colectivos, para lograr derribar prejuicios sociales y que algún día, finalmente, todas y todos podamos tener la capacidad de vivir la sexualidad con mayor libertad.