Entrevista a Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, Sylvia Rivera.

“Las personas trans hemos sido borradas de la historia de las luchas, las conquistas y los logros del movimiento LGTB.”

Hemos tenido el gusto de conversar en Sevilla con Mar Cambrollé, activista infatigable en defensa de los derechos de las personas transexuales. Forma parte del movimiento de liberación sexual desde los años 70 y es una de las artífices de la Ley Integral de Transexualidad aprobada en Andalucía. Mar Cambrollé, una mujer de verdad, es el título de su biografía, recientemente publicada junto al periodista Francisco Artacho en la Editorial la Calle.

Explícanos en qué consiste la Ley Integral sobre Transexualidad aprobada recientemente, qué la diferencia de las leyes existentes en otros territorios?

Esta Ley es importante, porque viene propuesta desde el propio colectivo trans y no impuesta desde las esferas políticas. Hemos tenido que pelear mucho para que se nos reconociese como interlocutores válidos. Dentro del propio colectivo LGTB, las personas trans hemos sido borradas de la historia de las luchas, las conquistas y los logros. Es lo que llamamos el borrado trans. Siempre hemos estado tuteladas por lo que yo llamo el gaypatriarcado. El colectivo gay domina la lucha LGTB, así como los hombres dominan en todas las esferas de la sociedad. De ahí, que nuestras necesidades específicas nunca hayan sido una prioridad dentro del propio colectivo LGTB. Hemos de caminar de la mano porque tenemos un enemigo común: el heteropatriarcado, pero es importante que el colectivo trans hable en primera persona, sin tutelajes. Por otro lado, también hemos tenido que enfrentarnos a la ignorancia y arrogancia de los partidos políticos, a quienes sólo les interesa que la gente les vote, y para quienes las personas trans, representamos una cantidad nimia de votos, en comparación con el colectivo de gays y lesbianas.
Ha sido por tanto, una ley muy peleada, y la única que a nivel mundial reconoce el derecho a la autodeterminación del género y despatologiza la transexualidad de manera efectiva. Argentina, en marzo de 2012, aprobó una ley de Identidad de Género, que facilitaba el cambio de nombre en el registro civil, la nuestra, es una ley integral porque habla de todos los ámbitos donde podemos ser, y somos, objeto de discriminación: laboral, educativo y sanitario. Ahora bien, habrá que desarrollar reglamentos para hacer efectiva la ley antes de colgarnos las medallas. Necesitamos un reglamento sanitario que realmente cumpla con el texto y que descentralice la atención, porque la igualdad no es posible si me tratas de forma distinta al resto de las personas no transexuales. La ley del País Vasco y Navarra reconoce que la atención sanitaria tiene que ser a través de Unidades Especiales, en Andalucía, diferimos. No necesitamos tratamientos específicos, ni unidades específicas. Durante mucho tiempo, las personas trans hemos sido tuteladas por el estado y por la propia medicina, integrando el discurso biomédico. Actualmente, sabemos que no existen tratamientos específicos para personas transexuales: cualquier mujer no transexual que tiene el síndrome premenopáusico, necesita los mismos estrógenos que necesito yo, y esa mujer, no es derivada ni a una unidad especial, ni se le evalúa para descartar patologías mentales.
Mandarnos a unidades específicas es segregarnos, y la segregación es estigmatización, se rompe el principio de igualdad.

Profesionales de las UTIG (Unidades de Transexualidad e Identidad de Género) del Estado Español, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) se oponían a la Ley. Qué opinión tienes al respecto?

Ellos han tenido una gran potestad sobre nuestras vidas, tienen su chiringuito montado, incluso algunos se autoproclaman expertos en transexualidad, aunque llevan años sin renovar su ideario, basándose en teorías obsoletas. Las personas transexuales, o cualquier colectivo objeto de estudio y mejora, debe poder hablar en voz propia. Por el colectivo trans siempre han hablado académicos, científicos, médicos etc.., pero no las propias personas transexuales. ¿Cómo hubieran reaccionado gays y lesbianas si para acceder a matrimonio entre personas del mismo sexo tuvieran que presentar en el registro civil un informe psicológico para demostrar que son gays de verdad y no nos están engañando? ¿Cómo reaccionarían las mujeres lesbianas que acceden a tratamientos de reproducción asistida si tuvieran una unidad especial solamente para lesbianas?
La igualdad no puede tener condiciones ni adjetivos, si no, no es igualdad.

En muchos medios de comunicación se sigue diciendo que las personas transexuales nacen encerradas en un cuerpo que no es el suyo.

Estos estereotipos han sido integrados por el propio colectivo, porque al igual que le ocurre al resto de la sociedad, somos permeables a aquello que se dice de nosotros. Hay definiciones del tipo: personas que nacen en un cuerpo equivocado, una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, un hombre atrapado en un cuerpo de mujer, un error de la naturaleza, personas con un trastorno de la identidad, personas con una discordancia….Yo no discuerdo de nada, mi cuerpo no está equivocado, no soy una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, soy una mujer con un cuerpo diferente al tuyo, y lo que lo hace diferente son unos cromosomas y una genitalidad, pero soy una mujer. Somos mujeres y somos hombres, dentro de ese abanico de la diversidad humana, donde ni todas las mujeres son iguales, ni todos los hombres tampoco.

Hay mucha confusión entre identidad sexual e identidad de género. ¿Podrías explicarnos cuál es la diferencia?

La identidad de género es la forma en la que me expreso como hombre o como mujer, y eso es en base a unos roles construidos cultural y socialmente. Las mujeres, no nos expresamos de la misma forma en Oriente y Occidente, ni lo mismo ahora, que hace 50 años. Varía en función de la situación geográfica y del momento histórico. La identidad sexual es la conciencia innata de sentirse hombre o mujer. La naturaleza es dicotómica, se expresa a través de hombres y mujeres, pero hombres y mujeres no binarios, sino diversos.
Vivimos en una sociedad excluyente con fobia a la diversidad, con patrones binaristas de género, y binaristas de cuerpo. Vivimos en una dictadura genital. Nacemos, nos miran la entrepierna y si tenemos pene, somos niños y si tenemos vulva, niñas. Además, se espera de nosotros que seamos heterosexuales. La genitalidad no determina ni la orientación, ni la identidad sexual.

Cómo ves las alianzas entre los feminismos y el movimiento transexual?

Creo que el feminismo se ha enriquecido con el transfeminismo, ya que hemos revolucionado el ideario de la identidad. Nosotras, no sólo somos objeto del machismo y del heteropatriarcado, sino del cisexismo, lo cual significa considerarse más auténtico y natural que una persona transexual, desde el privilegio de no serlo. “Soy más mujer que tú, porque no eres una mujer biológica”. Y entonces, qué soy? Una mujer biónica o robótica?
A veces, se acaba viendo la transexualidad como una postura transgresora con respecto a la identidad de género, algo de lo que estoy en contra. La postura queer es muy importante, ya que ha puesto en cuestión los valores binarios de género, pero desde mi punto de vista tiene una limitación: no investigan a fondo la identidad sexual. Al final, están negándonos nuestra identidad desde el otro extremo, porque sitúan la transexualidad como una construcción y una ideología transgresora. La transexualidad no es una ideología, ni una alternativa a nada, es un estado natural, una expresión más de la diversidad. Lo que me hace a mí ser transgresora no es la transexualidad, sino vivir en una sociedad estanca, donde la transexualidad no es considerada una expresión más de la diversidad humana, sino una enfermedad por los conservadores, y una ideología transgresora por los más radicales. No es ni una cosa, ni la otra.

En el caso de los menores trans, el tema de los inhibidores ha suscitado muchas suspicacias.

Nosotros, sin ser estudiosos, hemos visto, a través del área de menores de nuestra asociación, que desde el momento que se les reconoce su identidad, son niños que dejan los tics nerviosos, que dejan de tener problemas de concentración, que mejoran las notas escolares, que son extrovertidos. Luego viene la etapa prepuberal: un niño que ya está viviendo como niño desde los siete años, si cuando llega a los 12 años ve que su cuerpo se desarrolla de forma distinta a como ya está viviendo, le puede causar muchos problemas. Hay un estudio de Philadelphia sobre menores tran, donde el 80% de los niños piensan en el suicidio, y el 40% lo intenta. Los inhibidores de la pubertad no son tratamientos hormonales y son reversibles, si se suspenden, a los seis meses, se vuelve al estado de partida. No son peligrosos. Pero es que además, ya se utilizan en niñas no transexuales cuando les viene la regla de forma precoz. O sea, hay un trato discriminatorio en el acceso a los mismos tratamientos que la ciudadanía, por el hecho de ser transexual. No hablamos de la obligatoriedad de tomarlos, pero sí de tener acceso a los mismos en igualdad de condiciones.
Los inhibidores, no sólo evitan problemas de suicidio, sino que además evitan intervenciones agresivas posteriores.

Háblanos un poco del libro

El libro tiene dos partes. Una, de recuperación de la memoria del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria, del cual formé parte. Una historia que ha sido catapultada porque, según mi hipótesis, en aquella época no era algo asumido por los grandes partidos. He tenido que enfrentarme a una izquierda ignorante y asustadiza con el movimiento de liberación sexual en los 70. Una época, donde ser activista no era una cuestión de estar subvencionado, donde ser activista por los derechos sexuales estaba pagado con la cárcel, donde no pegábamos carteles de papel, sino hacíamos pintadas en las paredes, donde no pedíamos permiso, sino ocupábamos las calles.
En una segunda parte, a través de mi experiencia vital, hablo de la sexualidad, de la transexualidad, del discurso médico, del borrado trans, de nuestra relación con el feminismo, hago una crítica de los partidos políticos porque vacían de contenido reivindicativo al colectivo LGTB y a todos los movimientos sociales. Han intentado institucionalizarlo todo, y solo quieren tener una serie de plataformas sociales que les aplaudan. Y en cuanto al colectivo LGTB, pues creo que el matrimonio igualitario también ha supuesto una verdadera trampa. Es un derecho que defiendo y he defendido, pero reproducir el esquema patriarcal y mercantilista del matrimonio significa vaciarlo de contenido y hacerlo asumible por un sistema capitalista, de mercado rosa, y patriarcal.

Entrevista publicada en catalán en el periódico La Directa el 25/07/2014 :

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10 pensamientos en “Entrevista a Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, Sylvia Rivera.

  1. olgabaselga

    Excelente entrevista y compendio de explicaciones sencillas y completas. Es utilísimo para conocer un poco mejor a nuestro colectivo y acercarse a un discurso que ya nos es propio, y no ‘prestado’ ni ‘otorgado’ desde otras ideologías del género y la sexualidad. Gracias y un beso a la compañera Cambrollé.

    Responder
  2. E. Luscil

    Yo hace algún tiempo solía pensar que estaba bien que les permitieran hacerse el cambio de género en el DNI. En argentina ya es ley, ya está permitido.
    Hace poco he cambiado de opinión, y es por incongruencias que están presentes en esta entrevista también:

    “La igualdad no puede tener condiciones ni adjetivos, si no, no es igualdad.”

    “…no soy una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, soy una mujer con un cuerpo diferente al tuyo, y lo que lo hace diferente son unos cromosomas y una genitalidad, pero soy una mujer. Somos mujeres y somos hombres, dentro de ese abanico de la diversidad humana, donde ni todas las mujeres son iguales, ni todos los hombres tampoco.”

    “Hay mucha confusión entre identidad sexual e identidad de género. ¿Podrías explicarnos cuál es la diferencia?

    La identidad de género es la forma en la que me expreso…”

    Igualdad no es sinónimo de barrer con las diferencias. Y fijate cómo se contradice la entrevistada. “La igualdad no puede tener condiciones… Somos mujeres y somos hombres, dentro de ese abanico de la diversidad humana…”

    Y la respuesta que ha dado a la pregunta sobre la confusión que hay con respecto al genero sexual y al genero de identidad no me satisface. Es claro que no es lo mismo un género construido sobre una base sexual biológica, y otro construido sobre un cuerpo masculino, transexuado, o travestido. No es lo mismo (sin que eso signifique mejor o peor).
    Acá hay un serio problema, y es que no se entiende que el acto de “diferenciar” no es sinónimo siempre de “discriminar”.

    Al permitir que estas mujeres (porque yo también las pienso como mujeres) se registren como “mujeres” sin ninguna diferencia con las mujeres (sexuales/biológicas) están automáticamente invisibilizando las diferencias y particularidades de su condición.
    Es más, te digo incluso que es auto-discriminación. Las trans se están auto-discriminando. Están negando la situación particular y diferente que es ser trans. Están negando esa experiencia. Están ocultándola, como si fuera algo negativo. Y no se están haciendo ningún favor. A partir de ahora quedaran fuera de las estadísticas. Cualquier discriminación que sufran por ser transexuales o travestis o lo que sea, quedara invisibilizada por el hecho de que ahora son (a los ojos del estado) mujeres, y por lo tanto, entran en las estadísticas de esa forma.

    Lo siento, pero esto no es un avance. Ser mujer trans (de genero femenino vivencial), es diferente a ser mujer (con genero basado en lo sexual). Y al meterlas a ambas en la misma bolsa, se están negando y censurando esas diferencias. Censurar no lo mismo que aceptar. Esconder, no es lo mismo que erradicar la discriminación. De hecho es darla por sentado, es creer que lo trans no se puede aceptar por si mismo, así que mejor cambiarlo y mezclarlo con lo biológico.

    Es demasiado post-modernista para mi. El sexo existe. Tanta teoría sobre los géneros, nos ha hecho olvidar o incluso despreciar las diferencias sexuales.

    Es solo mi opinión. Para bien o para mal, en mi país esto ya es ley, y tomará mucho tiempo reformarlo. Saludos

    Responder
    1. cuerpossex Autor de la entrada

      Saludos,
      En primer lugar decirte que creo que no has entendido muy bien la entrevista. Te animo a leerla de nuevo y a informarte sobre Mar Cambrollé y sobre la nueva Ley aprobada recientemente en Andalucía, y también sobre la lucha del colectivo transexual en el estado español a favor de la despatologización. Mar cambrollé, no niega en ningún momento la existencia del sexo, es más, ella habla de que la identidad sexual es innata. Para nosotras el género es un dispositivo de control social que precisamente intenta reducir el sexo a un mero asunto dimórfico, ocultando el amplio abanico de posibilidades. Y no es que estemos metiendo a todo el mundo en la misma bolsa, es que pensamos sencillamente que ni el estado, ni la ciencia biomédica deben decidir ni tutelar la identidad sexual de una persona. Lo que nos constituye como sujetos sexudos no es la genitalidad, sino la percepción y la vivencia subjetiva de nuestra sexualidad. Estamos a favor de la autodeterminación de las personas transexuales para decidir. Y además, sabemos que el colectivo transexual aquí y en otras partes del mundo es tremendamente heterogéneo.
      Gracias por comentar.

      Responder
      1. E. Luscil

        “Para nosotras el género es un dispositivo de control social que precisamente intenta reducir el sexo a un mero asunto dimórfico, ocultando el amplio abanico de posibilidades (…) es que pensamos sencillamente que ni el estado, ni la ciencia biomédica deben decidir ni tutelar la identidad sexual…”

        Es que eso es justamente lo que están haciendo, al “registrar” a las personas bajo el género/sexo que pidan. Es control, es tutelaje, y es invisibilización. En el documento de identidad no se especifica la diferencia entre sexo o género, y mucho menos entre género social/biológico y el vivencial. Yo no estoy en contra de que puedan elegir su género, pero no me parece que lo estén haciendo de una forma que signifique “respetar las diferencias”. Están ocultando a los trans dentro del genero femenino, simplemente.

        No creo haber entendido mal la entrevista. Si el verdadero problema es que en los hospitales o para casarse les obligan a tomar tests psicológicos, entonces hablemos de ESO. Pero pensar que esa discriminación se solventará cambiándoles el género/sexo en el DNI… es como pensar que la discriminación en contra de los negros se arreglará si les dejamos registrarse como “blancos” (y así obligar a las entidades a tratarlos como “blancos” porque ¡así están registrados!)
        No… La discriminación se acaba cuando se acepta la transexualidad como algo diferente, pero no mejor ni peor que lo demás.

        Para mi, y en consonancia con otras opiniones que he leído y escuchado, la solución sería que crearan una diferenciación entre género biológico y género vivencial. (Sería cuestión de agregar una pequeña “V” al lado del género en los documentos de identidad) Y claro, que se declare ilegal someter a un@ transexual a tests psicológicos una vez que se haya definid@ a si mis@ como mujer u hombre (vivencial). Aunque no creo que esté de más un test psicológico para decidir si la persona esta realmente segura del cambio que quiere hacer (ya que es un cambio importante) y que establezcan límites de edad, ya que el cambio sexual en menores potencialmente confundidos sobre su identidad sexual, debería ser supervisado con seriedad.

        Saludos

      2. cuerpossex Autor de la entrada

        Saludos,
        Algunas cosas:
        Una, no se puede hablar de qué es lo mejor para el colectivo trans sin ser transexual. Así de simple. No se trata de tutelar su lucha, ni sus vidas, ni sus necesidades…Se trata de apoyarles y de solidarizarnos, pero no de hacer injerencias intelectuales para decirles qué deben hacer, y cómo lo deben hacer. Sobre todo porque no se puede hablar desde un lugar de privilegio. Imagínate que vamos y les decimos a los Black Panters: perdonad pero yo como blanca creo que os estáis equivocando y deberíais de enfocar de otra manera vuestra lucha….¿Cuál crees que sería su respuesta?
        En segundo lugar, no es un problema de discriminación, es un problema de desigualdad estructural. Y la desigualdad estructural nos se resuelve sin dinamitar los cimientos sobre los que se construye. Desde la base, desde la raíz.
        Tercero y en relación a lo anterior, para cuestionar la desigualdad desde la base, hay que denunciar cómo se construye el sistema sexo/género y cómo eso posibilita o imposibilita las vivencias de muchas personas, cómo se sanciona a quien no vive ni desea bajo parámetros heteronormativos, cómo limita nuestras capacidades como hombre y como mujeres, cómo se apoya en la división sexual del trabajo y cómo está estrechamente relacionado con el desarrollo del capitalismo.
        Cuarto, “la solución sería que crearan una diferenciación entre género biológico y género vivencial”. Creo que quizás por la diferencia geográfica nuestro mapa conceptual es diferente. El género es un constructo social, por tanto, no puede ser biológico. Otra cosa distinta es, que nuestra visión del género ( generalmente en occidente pensamos que son dos, aunque en otras no es así), influye en cómo interpretamos o describimos la diferencia sexuada, porque nos empeñamos en afirmar que sólo hay dos sexos, cuando la propia naturaleza dice que ésto no es así: un 1,7 por ciento de los bebés que nacen son intersexuales. Así pues, yo diría que a nivel científico se interpreta el sexo con un claro sesgo de género.
        Y otra cosa, no creo que la identidad sexual de nadie deba ser supervisada. Insisto, es una vulneración de derechos básicos fundamentales. Mi cuerpo es mío y yo decido. Así de simple. Yo sometería a supervisión a todos los psiquiatras de las unidades específicas para personas con transexualidad, porque estoy segura de que algo va mal en sus cabezas.

        Lo dejamos aquí, si te interesa el tema y quieres conocer la realidad del clectivo trans aquí, te recomiendo que leas la biografía de Mar cambrollé, o los libros de Miquel Missé. Así podrás comprobar la heterogeneidad y riqueza del propio colectivo.

        Dejemos que hablen ellos y ellas.

      3. E. Luscil

        Ya con declarar que para hablar de transexualidad hay que ser transexual, has zanjado esto de una manera muy pobre.
        Como dije antes, me incumbe no solo como ser humano, sino porque se están homogeneizando los conceptos de género y sexo de una manera negativa. Toda homogeneización es negativa, ya expliqué la razón. (invisibiliza las diferencias)

        Si el problema es la discriminación psiquiátrica, planteen el asunto desde ese ángulo. Hablemos de una ley que le impida a los profesionales de la salud imponer test psicológicos sin fundamentos. Pero registrar a los trans como mujeres (sin hacer distinción entre genero y sexo en los documentos de identidad) no es la manera. Justamente porque son conceptos diferentes e incluso independientes entre si (este ultimo punto es debatible).

        No es algo que solo le incumba a lxs trans. Y espero que se entienda que no hablo desde la discriminación. O al menos no desde la discriminación negativa. Ya nadie parece tener presente que no es lo mismo diferenciar… que menospreciar.

        Saludos

      4. cuerpossex Autor de la entrada

        Espero que los colectivos transexuales de todo el mundo puedan hacer eco de sus reivindicaciones y ser protagonistas de sus propias vidas. Creo que ese era el objetivo de la entrevista.
        Como este es mi blog y ni tú eres trans, ni yo tampoco, y además pareces regirte únicamente por el ya manido argumento liberal de la libertad de expresión para hablar desde tu posición de privilegio y dar consejos de vida a todo un colectivo, al que por cierto, no perteneces, y sencillamente, como tus reflexiones no me interesan, pues doy por zanjado el debate. Debatir, se debate cuando se quiere construir y no veo que tengas el más mínimo interés por escuchar, ni empatizar con la realidad del colectivo al que se refiere la entrevista. Por tanto, esto no es un debate, empieza a ser una cantinela diatríbica bastante pesada y hago uso de mi libertad para abandonar un diálogo estéril.

  3. olgabaselga

    Respondo a E. Luscil:

    Vamos a poner que visibilizar las diferencias es positivo. Si es cierto, podríamos visibilizar CUALQUIER diferencia, y SIEMPRE, ¿o no? ¿O cuáles sí y cuáles no? Veamos algunos ejemplos.

    – No hay nada malo en ser diabético (tipo 1 o 2), de forma que el registro civil y el DNI debería reflejarlo. Díselo a un diabético a ver qué te dice… Le contestaremos, cargadas de razones, que la experiencia de un diabético es muy valiosa para la sociedad, y que invisibilizarlo supone privarnos de esas vivencias tan edificantes y provechosas para el bien común, además de mantener un estigma injustificable acerca de una condición física perfectamente compatible con una vida normal, satisfactoria y sin ningún riesgo para nadie.
    – No hay nada malo en ser estéril, hombre o mujer, por motivos congénitos o adquiridos, ¿verdad? La vida y sentimientos de las personas estériles son muy diferentes a los de las fértiles, quizá ni nos imaginemos hasta qué punto. ¿Vamos a privar a la sociedad de la identificación de las personas incapaces de procrear? ¡NO! Identifiquemos esa valiosísima diferencia en el registro civil y la documentación, por su bien y el de todos.
    – Orientación sexual: información muy relevante a todos los niveles, tanto para la persona interesada como para la sociedad en general. Aparte de lo que ocurra en la alcoba (eso es íntimo, personal e intransferible), la orientación sexual implica una forma diferente de relacionarse, elegir y formar pareja, y reproducirse. Sería muy útil y enriquecedor para todos saber cuántas personas de un determinado territorio van a formar un tipo u otro de unión marital, cómo van a tener y educar a sus hijos, y por tanto visibilizar de antemano ese dato sería un apoyo a la dignificación de las orientaciones sexuales minoritarias. ¡Venga! vamos a proponérselo a la comunidad gay, lesbiana, bisexual y asexual!
    – Grupo sanguíneo y factor Rh: existía, pero se eliminó, por considerar que atentaba contra el derecho a la intimidad. ¡Qué barbaridad! ¿Nos han privado del derecho a enorgullecernos por ser donantes o receptores universales? ¡A las barricadaaaaas!

    Francamente, no veo que nada de eso fuera sensato. El registro civil y el DNI no están para eso, punto. Si una persona QUIERE evidenciar cualquier cosa que tenga que ver son su vida, porque lo estime oportuno, conveniente o empoderizador, debemos garantizarle el derecho a hacerlo. Nadie impide a una persona trans visibilizar su disconformidad con la binaridad del género, desde tatuárselo en la frente hasta imprimirlo en sus tarjetas de visita, pasando por la elaboración de un vestuario o un nombre propio que no sea ni de hombre ni de mujer, sino todo lo contrario (echémosle imaginación, que todo es posible). Si queremos crear tantos colectivos de género como ‘identidades no-normativas’ podamos definir, lo haremos, pero si no se hace ‘desde abajo’, no se puede imponer desde las autoridades y la ley, y mucho menos desde fuera del colectivo directamente afectado.

    Responder
    1. E. Luscil

      Hola. Hay una gran falacia en tu argumento y es el siguiente: si en el documento de identidad no piden ninguna de esas cosas, no se puede hablar sobre la diferencia entre una clase y otra. (Ejemplo: si no piden que nos identifiquemos como Diabéticos, no podemos debatir si deberían o no diferenciar entre Diabético tipo 1 o 2, por lo que el ejemplo de la diabetes está mal empleado). O sea, tu argumento solo tendría sentido si estuvieras proponiendo que se quitara el sexo/genero del documento de identidad (Y así eliminar el debate de si se debe diferenciar entre sexo y genero vivencial) ¿Se entiende?

      “- Grupo sanguíneo y factor Rh: existía, pero se eliminó, por considerar que atentaba contra el derecho a la intimidad. ¡Qué barbaridad! ¿Nos han privado del derecho a enorgullecernos por ser donantes o receptores universales? ¡A las barricadaaaaas!”

      Estas comparando el sexo/genero en el documento de identidad, con poner el grupo sanguíneo en el documento, algo que, como dices, se ha retirado porque atenta *contra la intimidad*. Vuelvo a preguntar ¿Estas proponiendo eliminar el registro del sexo/genero en los documentos de identidad y así eliminar también la discusión entre las diferencias entre genero/sexo? Porque si no es así, tus ejemplos no tienen sentido en esta discusión.
      Te pregunto seriamente, porque yo pienso (como dije más arriba) que para solucionar esa confusión deberían separar el genero sexual, del genero vivencial de alguna manera, pero no se me había ocurrido eliminar el sexo/genero del documento completamente…

      pd: Vos y la autora del post tienen cierto tono resentido conmigo, y es gracioso porque soy terriblemente feminista, aunque no del feminismo que pide igualdad sin cuestionar QUÉ significa igualdad en primer lugar. Para mi, significa respetar las diferencias, no ocultarlas en etiquetas “social/políticamente aceptables” y no deja de ser irónico que por reivindicar las diferencias se me tache de anti-feminista…

      Saludos

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